9 may. 2010

He tenido que perderme en ti para encontrarme.
He tenido que borrar y destruir un mundo compartido estúpidamente. He destruido fácilmente. He roto constructivamente.
He situado la felicidad en una esquina limpia, blanca, con una ventana a mano derecha. He convertido la felicidad en aire fresco y con olor dulce. Chocolate blanco. Ese aire está presente sutilmente a lo largo de todo el día, y me reconforta y aclara la mente; pero cuando ese aire me envuelve, me rodea, se posa sobre mí... Felicidad absoluta.


Agradecida es poco. Qué no daría yo... qué no daría yo...



HE TENIDO QUE PERDERME EN TI PARA ENCONTRARME.

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