31 mar. 2011

Como si fuera la última vez, jadeando y gritando obscenidades, pero amando y deseando que no acabe nunca, que no tenga fin, aunque sintiendo caos y pánico y locura.
Y la certeza de que, aunque haya sido como una última vez, como una desesperación eficaz que lo quema todo, se pueda repetir. A la noche siguiente, nada más despertarnos por la mañana o cuando me despierte después de suspirar y hacer ruiditos durante unas horas y pueda tocarte, aún dormido.

Quitando todo eso, qué fácil parece todo si estás a mi lado...

8 mar. 2011

Hay que ver cómo cambian las cosas, en un espacio de tiempo relativamente corto. Últimamente todo se reduce a eso, a un espacio de tiempo relativamente corto. Que de corto no tiene nada... ¡Pues no ha llovido desde entonces! Han pasado tantas cosas...
Tantas personas que se han ido, de una forma u otro, en ese relativo espacio de tiempo... Relativamente corto, relativamente tiempo, porque a mí me ha parecido más bien un cúmulo de sensaciones, motivos, intereses, palabras, gestos y tantas otras cosas, que en lo último que pienso es que es un espacio de tiempo relativamente corto.

Esa persona que ocupa ese espacio de tiempo... espero y deseo que ocupe el resto de mi tiempo: que cada día me robe unos minutos o unas horas con su voz y su calidez...


No creo que ella sepa que existe este blog, así que nunca podrá importarle que ponga aquí un pequeño trocito, un trocito suyo. Pero lo dejo así, por el momento, que hay mil cosas que me rondan por la cabeza y las tengo que ordenar.

Amputación

Y es lamentable que sea
la soledad y el pánico a la pérdida
lo que nos haga creer
que podemos poner una tirita a esta amputación.

2 mar. 2011

¿Y ahora qué?

[...]
De todos modos, todos necesitamos escapar. Las horas son largas y de alguna forma han de ocuparse hasta que llegue la muerte. Y simplemente no hay tanta belleza ni emoción por ahí como para andar yendo de un lado a otro. Las cosas se vuelven pronto monótonas y abrumadoras. Nos despertamos por las mañanas, damos una patada a las sábanas, apoyamos los pies en el suelo y pensamos: Ah, mierda, ¿y ahora qué?

Hollywood, Charles Bukowski