31 mar. 2011

Como si fuera la última vez, jadeando y gritando obscenidades, pero amando y deseando que no acabe nunca, que no tenga fin, aunque sintiendo caos y pánico y locura.
Y la certeza de que, aunque haya sido como una última vez, como una desesperación eficaz que lo quema todo, se pueda repetir. A la noche siguiente, nada más despertarnos por la mañana o cuando me despierte después de suspirar y hacer ruiditos durante unas horas y pueda tocarte, aún dormido.

Quitando todo eso, qué fácil parece todo si estás a mi lado...

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